Moral no es un niño asustado,
en un rincón de las mentes.
Ni ética es algo del pasado,
o una ruina que se pierde.
Son y deben ser coronas...
que en las cabezas resplandezcan.
No es una joya rara, sucia y olvidada,
exhibida como algo extraño a la mirada.
Moral no es un simple disfraz,
que desempolvado se use para ocultar.
No es ética un aro que se cuelga,
en los oídos para adornar.
Moral y ética deben ser las simples ropas,
que uno vista cada día de su vida,
fina corona en las cabezas,
y parte desarrollada del alma.
Javier R. Cinacchi

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